El Oídio en Mango

¿Sabías que el oídio es una de las enfermedades más dañinas y recurrentes en las plantaciones de mango en Andalucía?

 El oídio (Oidium mangiferae Berthet), también conocido como ceniza o polvillo, es una enfermedad fúngica (causada por hongos) ampliamente extendida, tanto a nivel geográfico como por el número de especies vegetales que pueden verse afectadas. Esta enfermedad, junto con la necrosis bacteriana y la malformación floral, es una de las enfermedades más dañinas y recurrentes en el cultivo de mango en Andalucía. Puede originar pérdidas de rendimiento y en algunos casos afectar a la calidad de las cosechas. Cuando se ha producido una vez, es muy probable que la enfermedad se repita cada año, o más veces a lo largo de un mismo año, si se dan las condiciones adecuadas para su desarrollo.

Con este post se pretende dar las pautas necesarias para reconocer la enfermedad, así como una serie de recomendaciones para su control.

Sintomatología:

Los síntomas que se producen son evidentes y pueden ser reconocidos con facilidad, los cuales son:

  • El más evidente es la aparición de manchas de micelio blanco con aspecto pulverulento sobre los órganos afectados que pueden ser inflorescencias, hojas y frutos.
  • Los síntomas pueden aparecer tanto en el haz, como en el envés o incluso en ambos lados a la vez.
  • Las hojas afectadas se retuercen y se distorsionan, y cuando el ataque es severo puede llegar a producirse defoliación.
  • Las hojas afectadas, al igual que las flores y los frutos, eventualmente se tornan de color marrón y seco. Cuidado con no confundir con el color de los brotes nuevos característicos de ciertas variedades, como Irwin, Kent, Lippen, Kensington, por ejemplo.
  • La época de floración es la más sensible a la infección por oídio. Las flores afectadas no se abren y se caen, por lo que es primordial efectuar un control preventivo en la floración antes de que sea demasiado tarde para evitar la pérdida de productividad.
  • Los frutos que se infectan después de haberse establecido son defectuosos pues presentan manchas de color marrón-púrpura, un aspecto corchoso y además pueden llegar a agrietarse y caer.

Agente causal:

El agente causal de esta enfermedad no es una única especie fúngica, sino que suele haber hongos específicos para cada especie vegetal o grupo de especies filogenéticamente cercanas. Por ejemplo, el oídio de la vid se debe a Uncinula necátor, en frutales de hueso los hongos involucrados con el oídio son Sphaerotheca pannosa y Podosphaera tridactyla, mientras que en los de frutales de pepita el hongo reponsable es Podosphaera leucotricha. En el caso del mango el agente causal de la enfermedad es Oidio mangiferae Berthet.

Epidemiología:

La propagación se realiza a través de las esporas del hongo que pueden ser transportados a grandes distancias por el viento. Las condiciones más adecuadas para el desarrollo de esta enfermedad se producen con temperaturas comprendidas entre los 10-31 grados y una humedad relativa de 60-90% (Scot C, 2008). Estas condiciones coinciden generalmente con la floración del mango.

Cuando se ha producido una vez es muy probable que la enfermedad se repita cada año, o más veces a lo largo de un mismo año, si se dan las condiciones adecuadas para su desarrollo. Esto se debe a que el hongo sobrevive en las plantas infectadas que representan su principal fuente de inoculo.

Control:

El oídio no es fácil de controlar, pues como ya se ha comentado, una vez que se ha producido es muy probable que la enfermedad se repita.

Prácticas culturales:

  • Los árboles que se mantienen en un buen estado nutritivo, son capaces de tolerar mejor las plagas, las enfermedades y otras condiciones adversas. Por tanto, es fundamental realizar un correcto programa de fertilización ajustándolo a las necesidades del árbol y su fenología, considerando, además, las características del suelo, del agua y las condiciones climatológicas.
  • Realizar seguimientos periódicos en la plantación para comprobar si hay indicios de la enfermedad y, en caso necesario, realizar los tratamientos oportunos:
    • Si la zona afectada está localizada y fuese posible, eliminar y destruir el material infectado a fin de reducir su propagación.
    • Las hojas infectadas caídas deben ser recogidas y destruidas, ya que los conidios pueden sobrevivir durante un período de tiempo en dichos restos.
  • Una poda que mejore la circulación del aire y la eliminación de malas hierbas altas (que representan otra posible fuente de inoculo) son otras medidas útiles que ayudan a reducir la incidencia de la enfermedad.
  • El cultivo intercalado con otros cultivos también reduce la facilidad con la que la enfermedad puede propagarse (Nelson, 2008).

Control químico:

Cuando se ha detectado la enfermedad, para reducir sus efectos, se deben realizar tratamientos fitosanitarios. El oídio, al ser un hongo de desarrollo externo, suele ser más fácil de controlar que otras enfermedades fúngicas de desarrollo interno y, por tanto, es bastante sensible a los tratamientos fitosanitarios.

Fuente: Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural).

Dejar un comentario